
Una historia incompleta, pues todavía no la he terminado, pero me gustaría leer opiniones y criticas sobre ella mientras la escribo. Gracias!
Siempre un hombre tendrá últimas palabras. Siempre, algo pasará por su mente antes de morir. Cuando la guadaña de la muerte gris llegue en búsqueda de su alma, cuando los parpados al fin se cierren, el rastro de aquellas palabras quedara por siempre impreso en cada parte de su cuerpo. El secreto será llevado a la tumba, y un día desaparecerá comido por gusanos, y será polvo. ¿Cómo desentrañar aquel elusivo misterio? ¿Son importantes los pensamientos de un moribundo? ¿Ocultaran los últimos momentos un buscado secreto?Se levantó en medio de la noche del día viernes en la tarde. El sol aún continuaba oculto tras las negras montañas, pero la pregunta lo asolaba día y noche. El calor de la fiebre lo hacía dormir entrecortado, como un animal al asecho de una importante presa, que no puede dejar de observar. Su mirada era intensa y negra como un agujero sin fondo, como un hoyo negro que atrae y repudia. Sus ojeras inmensas adornaban una cara enfermiza. Era pálido, de cabellos claros. Su trabajo lo consumía.A través de su ventana no se podía ver nada: estaba cerrada por gruesos barrotes, que no traslucían nada. El sonido del mundo estaba aislado: era un hombre que buscaba lo imposible. Afuera, alguien tocaba su puerta. Sabía que jamás sería escuchado, pero no dejaba de intentarlo. La noche seguía su rumbo cuando se sentó ante su escritorio: los papeles llenos de garabatos sin sentido para el observador casual eran su vida. La insistente llamada a la puerta no existía mientras seguía escribiendo, la pluma sonando al ritmo de un compás impredecible e infinito. De repente, un golpe. De repente, la pluma dejo de sonar, y la tinta permaneció quieta en el tintero. La puerta sonaba. Dos pasos y el sonido de una llave golpeando contra una cerradura. El hombre entró. Si es que aún se podía llamar hombre.Las sillas estaban dispuestas en torno a una polvorienta mesilla. Ambos hombres tenían algo que decir. Cada gesto contaba una historia. Nadie supo de aquella conversación aquella noche.Ya era de día, los pájaros cantaban su mecánica canción, y el mismo humo de siempre cubría el cielo de gris. El sol aún hacia su esfuerzo por brillar, y el viento ya daba paso a sus susurro. No durmieron. Ambos abandonaron la casa. Compartían un secreto. Seguían una causa. No podría saber lo que se dijo exactamente aquella noche: Algo sobre cyborgs y una novela perfecta. Por lo que él me dijo buscaba un texto tan sublime, que cualquiera que pusiera sus ojos sobre él no dejaría de leerlo hasta terminarlo. No puedo juzgarlo, pues no se demasiado sobre humanos. En un mundo en donde casi todos se han fundido con las maquinas, una mente singular como la de aquel hombre, sin sentido ni lógica, siempre causa las más grandes sensaciones. Muchos los siguen y pierden el rumbo. ¿Saltarías desde un risco si su certeza así lo indicase? A veces la lógica nubla los verdaderos sentidos. Tal vez debería haber saltado desde ese risco.